domingo, 20 de enero de 2008

LA RELIGIÓN NO CALMA LA SED.

“En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado” Juan 7:3739
Cuando Jesús estuvo en la tierra hizo y dijo cosas sorprendentes, especialmente en los días que Israel venía a Jerusalén en las Fiestas del Señor. De toda región los judíos se desplazaban con sus familias para visitar el Templo y participar de los días religiosos. Las Fiestas de Israel eran el alma y la vida de la nación. Siete Fiestas Religiosas al año, celebradas en tres períodos de tiempo, aglomeraban al pueblo judío en torno a su santuario principal. Muchos, como en todo lugar sucede, aprovechaban estas fiestas para hacer votos religiosos y luego se echaban a pecar desenfrenadamente; la religión no les servía de nada para vivir mejor. Otros, los más devotos, religiosamente cumplían los rituales buscando a su Dios a través de las ceremonias del Templo. Estos, a pesar de su devoción, siempre quedaban con sed de Dios Al finalizar las fiestas y de camino a su hogar, ellos se encontraban con la cruda realidad, su sed de Dios seguía allí, las festividades religiosas no habían calmado su Sed de Jehová. Es precisamente en este contexto de frustración religiosa que Jesús tomó su lugar y se puso en pie ante la multitud sedienta y dijo:”Si alguno tiene sed, venga a mi y beba” Esta expresión fue impactante, Él estaba afirmando que la sed de Dios se aquietaba en Él, pues Él, Jesús, es Dios manifestado en carne a los hombres.Esta afirmación de Cristo declaró otra verdad profunda; Él es la Fuente de agua viva, en Él se calma la sed que la religión y las fiestas religiosas y sus ceremonias no pueden calmar. ¡Aleluya!Mas algo que nos deja meditando son las palabras que siguen saliendo de su boca: “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva” Jesús afirma que del interior de un hombre creyente en Él puede salir un río o ríos de agua viva. Esto significa aplicando la verdad escondida en la simbología bíblica que cuando un ser humano viene a Jesús creyendo que Él es Dios y le sigue y permanece bebiendo de Él y de Su Palabra como Fuente Divina, su espíritu se llena de un nuevo poder que puede fluir y correr fuera de él proveyendo vida a otros mortales, este poder Jesús le llamó: “Ríos de agua viva que correrán de su interior”. Amén.

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